Si hace dos años, me hubierais preguntado qué es el amor, hubiera respondido que un invento comercial de los americanos para vender cine. Pero ahora ya lo sé, y no precisamente porque lo haya sentido en mis propias carnes. Va pasando el tiempo, y me convierto en un hombre con cada segundo, lo que te permite observar la vida que ocurre a tu alrededor, y gracias a eso he llegado a una conclusión. El amor está en todas partes.
Sólo hace falta mirar a vuestro alrededor para darse cuenta. No hace falta una fecha en el calendario, no hace falta un evento señalado para verlo, pero sin embargo, ha hecho falta un 14 de Febrero a las 4:13 de la mañana para que me diera cuenta.
No hace falta tener dinero, ni ser aventurero. No hace falta mirar las estrellas o dar un viaje por Thailandia para sentir amor. No se necesitan los puentes de Madison, ni la torre Eiffel, ni los canales de Venecia. Sin candados en los puentes, ni un ramo de rosas, ni una caja de bombones. Nada de eso hace falta para sentir amor. Sólo se necesita la persona y el momento adecuado.
Quizás pienses en un amor salido de una novela, o de una película. Quizás necesites una pedida de mano de rodillas, en un restaurante de lujo, con violines. Quizás creas que un Te Quiero es la expresión más profunda del amor de alguien, pero no. No puedes estar más equivocado. Eso no hace falta. El amor es otra cosa.
El amor es un helado a medias. Es una mirada en una mesa llena de gente. El amor es un vaso con dos cepillos de dientes en el baño. Es un buenos días susurrado entre las sábanas. También es una canción que te recuerde a él o a ella. Es un tímido beso en la mejilla primero, y luego, un abrazo sentido. El amor es una risa que te deja sin aire, y es ir cogidos de la mano por el supermercado. El amor es contar los céntimos de dos carteras, y juntarlos, y también compartir unos auriculares en el autobús. El amor es un pensamiento que sobrevuela mientras no está a tu lado. El amor es una manta, palomitas y un sofá. El amor es un beso acelerado antes de salir del coche. Pero sobre todo, el amor es cálido.
Yo, todavía no lo he encontrado. Pero no pierdo la esperanza. Sé que en algún lugar de este mundo habrá alguien con el que pueda sentirlo. Pero de momento, hay algo que sí puedo hacer, y es confesar algo. Quiero subirme al edificio más alto de mi ciudad y gritarlo a los cuatro vientos.
Señoras, señores: estoy enamorado del amor.