lunes, 7 de noviembre de 2011
Ella
El sudor en la espalda, las vueltas en la cama. La ventana abierta, pero no hay aire. Es ahogarse sin agua, es morir sin sangrar. No es real. Sabes que no es real. Pero lo es. Ficticia como cadáveres andantes y real como tu propia piel. La sientes en tu interior, te invade, te controla, te encierra dentro de tu propio cuerpo.
Te engaña. Sabes que te engaña. Pero no puedes evitarlo. No puedes gritar, no puedes hacer que acabe. Sólo terminará cuando ella quiera, cuando por fin se desenrede de tus entrañas y trepe por tu garganta hasta tu boca y salte al vacío.
Pero no, aún no. Temblores. Te levantas. Tropiezas con un zapato y la oyes reírse. Cojeas al baño. Te lavas la cara, miras tu cara desfigurada en el espejo. Se retuerce, se estrangula. Tu corazón está confuso, bombea sangre sin control, sabe que algo no está bien. Intentas tranquilizarlo, pero no. Ella sigue ahí, jugando con él, pinchándolo con un palo, como un niño con un lagarto recién cazado.
Te tambaleas hacia la cocina. Tus manos no respondes. Una taza. Echas agua. Abres la puerta del microondas. La agonía no cesa. Vuelve la asfixia. Cierras la puerta del microondas, y tienes que sentarte. Sólo un par de teclas. El tiempo se activa. La camiseta te molesta. La tiras al suelo. Te tiras tú al suelo. El frío no te hace reaccionar. Das vueltas. Vuelve a reír. Tus ojos fijos en la luz del microondas. En la taza tu salvación. Te aferras a ella mientras sigue devorando tu carne. Mil gusanos blancos taladrando tu cerebro. Pegas un puñetazo en el suelo. Muerdes el otro puño. Desesperación. Ya no hay aire. Vas a morir. Te va a matar. Lo ha conseguido.
Y de repente, todo acaba. Tal y como comenzó. Sale por tu boca, te besa la frente y se pierde en la noche, sabiendo que volverá. Con la certeza de que la próxima vez será peor. El miedo sin sentido, el sueño roto.
La puta ansiedad volverá. Siempre vuelve. Siempre.
(Escrito 20 minutos después de que yo mismo sufriera un ataque)
domingo, 13 de marzo de 2011
Mi Refugio Nuclear

Aquí yazco encerrado, enterrado, alimentándome de mis pensamientos, canibalizando mis propios sentimientos, como un feedback letal que me consume.
Vomito palabras en la oscuridad sobre un cuaderno, con un lápiz desgastado, viejo y que amenaza con romperse aún más. Las letras huelen a moho, húmedas, ya usadas, regurgitadas, rumiadas y ensalivadas hasta el colapso. Pierden sabor, son incoloras, insensitivas, insensibles, impermeables, impolutas. Sin capacidad de tocar un corazón muerto y oblongo hasta ser pisado por las fuertes botas de la indiferencia.
Los primeros años pasaron como el soplido de un niño a un molinillo de papel, y se fueron vaciando. Poco a poco. Han sido ya veintidós, casi veintitrés. Y aquí sigo, clavado a estas paredes de piedra lisa y fría, encadenado a frases forjadas con dolor, fuego y hiel, esperando a alguien que abra la puerta de acero, de doble hoja, y me rescate de mi refugio nuclear.
La cordura se va escapando a notas acompasadas del réquiem de mi sufrimiento, como el chirrido de un violín mal afinado que gime a la luna. Necesito un ancla, una constante, alguien que me recuerde quién soy, por qué y cómo he llegado hasta aquí. Un mosquetón caluroso y afable que me ate el arnés de la voluntad, para soportar la rutina opresora que borra cada átomo de pasión que queda en mi interior, hoy correosa, oxidada y ferrugienta.
Liberarme. Desnudar mi alma y quedarme en cueros. Mostrar todo sin reservas. Es tan sencillo, pero no puedo solo. No me siento capaz. No es miedo, es cansancio. Estoy agotado, y sólo quiero dormir, hasta que alguien venga para romper la maldición con un beso.
¿Queda alguien ahí fuera?
lunes, 14 de febrero de 2011
Y cómo no... El amor.
Si hace dos años, me hubierais preguntado qué es el amor, hubiera respondido que un invento comercial de los americanos para vender cine. Pero ahora ya lo sé, y no precisamente porque lo haya sentido en mis propias carnes. Va pasando el tiempo, y me convierto en un hombre con cada segundo, lo que te permite observar la vida que ocurre a tu alrededor, y gracias a eso he llegado a una conclusión. El amor está en todas partes.
Sólo hace falta mirar a vuestro alrededor para darse cuenta. No hace falta una fecha en el calendario, no hace falta un evento señalado para verlo, pero sin embargo, ha hecho falta un 14 de Febrero a las 4:13 de la mañana para que me diera cuenta.
No hace falta tener dinero, ni ser aventurero. No hace falta mirar las estrellas o dar un viaje por Thailandia para sentir amor. No se necesitan los puentes de Madison, ni la torre Eiffel, ni los canales de Venecia. Sin candados en los puentes, ni un ramo de rosas, ni una caja de bombones. Nada de eso hace falta para sentir amor. Sólo se necesita la persona y el momento adecuado.
Quizás pienses en un amor salido de una novela, o de una película. Quizás necesites una pedida de mano de rodillas, en un restaurante de lujo, con violines. Quizás creas que un Te Quiero es la expresión más profunda del amor de alguien, pero no. No puedes estar más equivocado. Eso no hace falta. El amor es otra cosa.
El amor es un helado a medias. Es una mirada en una mesa llena de gente. El amor es un vaso con dos cepillos de dientes en el baño. Es un buenos días susurrado entre las sábanas. También es una canción que te recuerde a él o a ella. Es un tímido beso en la mejilla primero, y luego, un abrazo sentido. El amor es una risa que te deja sin aire, y es ir cogidos de la mano por el supermercado. El amor es contar los céntimos de dos carteras, y juntarlos, y también compartir unos auriculares en el autobús. El amor es un pensamiento que sobrevuela mientras no está a tu lado. El amor es una manta, palomitas y un sofá. El amor es un beso acelerado antes de salir del coche. Pero sobre todo, el amor es cálido.
Yo, todavía no lo he encontrado. Pero no pierdo la esperanza. Sé que en algún lugar de este mundo habrá alguien con el que pueda sentirlo. Pero de momento, hay algo que sí puedo hacer, y es confesar algo. Quiero subirme al edificio más alto de mi ciudad y gritarlo a los cuatro vientos.
Señoras, señores: estoy enamorado del amor.
jueves, 20 de enero de 2011
Modernadas (Parte I de quién sabe cuántas...)
Resulta que una de mis revistas de música favoritas, como es MondoSonoro, que yo seguía hasta ahora en su versión digital, ha empezado a publicar en Canarias. Eso ha provocado que mi vena más moderna, hipster (para algunos) y/o asquerosa (para otros) haya florecido desde lo más profundo de mi ser, que bastante estaba ya contaminado con basura mainstream. Entonces, he pensado en colgar un top10 personal de entre la lista de los 40 mejores discos que publicó en su número de Enero. Ahí va.
10. Supersubmarina - Electroviral
Según ellos, y yo mismo lo subrayo, los herederos morales de la dinámica rítmica de Bloc Party, la fiereza de Muse, y la melancolía de Vetusta Morla. Yo he escogido para colgaros una de mis favoritas del disco, XXI.
9. Lori Meyers - Cuando El Destino Nos Alcance

Los Lori Meyers de siempre, con algún sonido nuevo. Nada arriesgado, nada innovador, pero suena igual de bueno. Lo que suena se llama Rumba En Atmósfera Cero.
8. John Grant - Queen Of Denmark
La voz de The Czars se lanza en solitario con este disco de la realeza. Cito textualmente la descripción de MondoSonoro, que me encantó: "Un trabajo bellísimo realizado sin ningún miedo a sonar bien y cantado como lo cantaría un ángel drogado." El corte que he decidido colgar se llama Jesus Hates Faggots.
7. The Drums - The Drums

Pop tontón sin más complicaciones que te alegra cualquier mañana de lunes. Esa es la filosofía de The Drums y la clave de su éxito: no tener pretensiones. La canción que os he puesto es la ya tan famosa Let's Go Surfing, gracias a la publicidad.
6. Triángulo De Amor Bizarro - Año Santo

Volvieron en 2010, y nos dejaron lo mejor. Espíritu punk, guitarras hirientes directas al cerebro y voz de la hermana pequeña de La Tribu de Los Brady. Señores, Triángulo De Amor Bizarro ha vuelto. La canción se llama De La Monarquía A La Criptocracia. Atentos al vídeo. No tiene desperdicio.
5. Arcade Fire - The Suburbs

Cuando pienso en Canadá, pienso en frío, pesca, ríos y gente hospitalaria. Precisamente eso mismo es lo que me transmite Arcade Fire, dignos hijos de su tierra. Música amable, fresca, que sabe pura como el agua de río. El corte que os dejo es el que da nombre al disco. Una belleza de vídeo, también.
4. LCD Soundsystem - This Is Happening

Murphy es como un anorak: nunca pasa de moda, y siempre es bueno tener uno en el armario para cuando aprieta el frío. Nunca defrauda, y siempre será un clásico. Temas descarados que suenan a repetido, pero que no te cansan. Una muestra de ello es Drunk Girls.
3. Standstill - Adelante Bonaparte
No los reconocía. No podía creer que fueran ellos. Lo han vuelto a lograr, después de Vivalaguerra. Han creado de nuevo una obra maestra, pero a diferencia de su último hijo, este ha salido más luminoso, más positivo. Más feliz. Una de las referencias del pop indie en nuestro país sin duda se llama Standstill. Os dejo la primera parte, de tres, de los cortes que dan nombre al disco.
2. Los Planetas - Ópera Egipcia

Pese a que este disco ha defraudado a muchos fans, yo he quedado encantadísimo. Este disco suena a situaciones del día a día, a lo que sonaría en las escenas más importantes de tu vida. Los Planetas ya pusieron banda sonora a muchos momentos en mi existencia en el pasado, y tengo la impresión de que esta Ópera Egipcia volverá a servir de telón de fondo para muchos otros. La canción se llama No Sé Cómo Te Atreves.
1. El Guincho - Pop Negro

Debo confesar que no, yo no seguía a El Guincho. Sabía quién era, y lo cierto es que Alegranza, el único disco suyo que escuché, me dio dolor de cabeza. No lo soportaba. Sin embargo, me trago mis palabras. Con este último disco, el pajarraco de Las Palmas me ha cerrado la boca. Para mí, sin duda el mejor disco de 2010, por sonidos originales, por ambiente, por arte. Se lo merece. Os dejo con Bombay y el amplio mundo interior del señor Pablo Díaz-Reixa. Si sobrevivís en el viaje, ya me lo agradeceréis...
viernes, 7 de enero de 2011
Sumisión En Silencio Y Obediencia
Con curiosear un poco por el blog, por si no nos habíamos percatado ya en su título, nos damos cuenta de que es un blog de temática BDSM. Concretamente, nos cuenta sus vivencias día a día como esclavo de un amo que idolatra. Todo esto no me hubiera sorprendido (al fin y al cabo así funciona el sadomasoquismo) de no ser por la prosa de nuestro protagonista. Os emplazo a que leáis dos de las entradas que más me han sorprendido en el blog, y entonces comentaré mi opinión al respecto. Podéis encontrarlas aquí y aquí.
Bien. Pese a que en todo el blog hay entradas mucho más tórridas, con imágenes bastante explícitas (que Dios me libre si me molestan, dicho sea de paso) he elegido estas dos porque creo que retratan a la perfección el perfil de un esclavo común de BDSM. Juro que la primera vez que las leí se me heló la sangre. Si ya de por sí me parece bastante denigrante que alguien se llame a sí mismo "perro", más me sorprenden afirmaciones como "cada día doy más gracias por servirle, cada día me siento más dependiente de EL. cada día este perro se siente más afortunado."
Sin embargo, hay una en la que voy a centrar toda mi atención, y es la siguiente:
"mi AMO quiere que EL sea mi único dueño, que dependa exclusivamente de EL. todo lo demás es superfluo y debe desaparecer ¿será este giro de recon una señal de algo que comienza y que me lleva inexorablemente a un desierto vital, donde el agua, la comida, incluso el aire, venga de mi AMO?"
Pese a que la leo una y otra vez, no logro quitarme la sensación de profunda preocupación que me invade. Pensar que una persona centra su existencia en otra, me hace pensar en Hitler, o algún rey absolutista del medievo. Me parece absurdamente triste que alguien se plantee, e incluso desee, que todos sus recursos vitales vengan de mano de la otra, que quede reducido a una simple mascota, sin consciencia, sin voluntad propia.
Por si fuera poco, también remarca varias veces a lo largo de los cinco años de blog, que su amo, ese hombre que si conociera, desde todos mis respetos, abofetearía por cretino, le controla TODAS y CADA UNA de las entradas de su blog, y que no puede postear nada sin su consentimiento. Ya no creo que esto trate de dependencia, como podría tenerla un bebé con su madre. Esto es más tórrido y oscuro que eso. Se trata de esclavitud, de enajenación prolongada a lo largo del tiempo, y lo que es peor, de divinización de un ser humano, como tú o yo. Con lo cual, yo me pregunto...
¿Qué precio se tiene que pagar por el morbo? ¿Es lícito despojar a una persona de su personalidad y anularla por completo, sólo por sentirse superior y sexualmente satisfecho? ¿No está yendo esto acaso contra uno de los máximos derechos humanos como es el libre albedrío? ¿Qué diferencia hay entre este hombre y uno de esos pobres negros de las plantaciones de caña de azúcar que retrataba Isabel Allende en La Isla Bajo El Mar? ¿Podría considerarse que una persona de esta características sufre algún tipo de patología mental? ¿Sería alguien capaz de dar su vida entera por un ídolo malsano y enfermizo como este amo?
Yo sólo lanzo las preguntas al aire, porque no sé qué temo más: no tener respuestas, o quererlas conocer.
Nuevo Año, Nuevos Propósitos
Una proposición de esas de nuevo año. A ver cuánto me dura...
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